Increíble, pero así fue...
No me podía explicar cómo Julio Souto pudo coger a nuestro Presi (Arturo), yo (con estos ojos) los vi salir del agua, primero la Pantera de Mera (que parecía un delfín) y después esa especie de rodaballo (por no decir tortuga) con neopreno de Julio, a una eternidad, el tiempo es relativo y ya se sabe que cambia con la velocidad (e=mc2, esta fórmula no es, pero si os pongo la buena no vais a seguir leyendo)
Con los mismos ojos vi correr a Arturo, rápido, muy rápido, un análisis cinemático de sus movimiento requeriría formulas de la física de altas energías que no vienen al caso, pero en esta foto se puede ver como casi no hace sombra, la luz a duras penas le alcanza…

La cuestión es ¿cómo es posible que Julio Souto le ganase? Hasta para los testigos oculares fue algo inexplicable, pero hemos encontrado la respuesta… Hay que remontarse a unas semanas antes de la prueba, Julio desapareció durante unos días, corrió el bulo de que se iba al MAPOMA, pero nuestras fuentes descubrieron extraños ruidos, y luces misteriosas fueron vistas por Montrove la semana previa a la carrera, las brújulas no señalaban el norte en todo el Concello de Oleiros, una perturbación espacio-temporal se estaba tramando… La bici de Julio tenía ahora un botón nuevo, pequeño, junto al cambio de la maneta derecha, desapercibido para los no iniciados, es el botón de HIPERESPACIO (como en la maquinita de asteroides que los adultos podréis recordar, espero que los niños no lean esto)
Así se desarrollaron los hechos el día de autos, Julio no tenía pensado usar el botón, no se había hecho antes y las consecuencias podrían ser terribles, algunos teóricos hablaron de agujeros negros y del fin del mundo, pero la situación era desesperada… giró la rotonda de las Esclavas, se santiguó (pensando que podría ser la última vez), una mirada perdida… y pulsó, pulsó el botón sin pensarlo más veces, sin vuelta atrás… a partir de aquí ya no hay testigos oculares, el tiempo se congeló para él, el día se oscureció y parecía que iba a llover, el agua azul turquesa de Riazor dejaba ver que la situación no era normal, Manú lo podría haber visto, pero era imposible, la luz no llegó a sus ojos a tiempo, Julio ya no estaba allí…
